La desconocida vagina
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En esta época de feminismo, en que las mujeres luchamos por nuestros derechos, por igualdad, por justicia en todos ámbitos, me es difícil entender que en pleno siglo 21, muchas mujeres nunca se han mirado sus genitales, los encuentran horribles y no les nace explorar qué hay en esa zona escondida y oculta.
Todas las pacientes que ingresan a Centro Miintimidad, se le realiza una acuciosa evaluación y una de las preguntas es: ¿alguna vez miraste tus genitales?
Ya casi no me sorprende que la gran mayoría dice que no lo ha hecho, pues lo encuentra horrible, que nunca han tenido la curiosidad, que les da mucho nervio y vergüenza y que les enseñaron que era feo y sucio hacerlo.
Muchas creen que todas las estructuras de los genitales externos son la vagina y la confunden con la vulva, otras piensan que el clítoris está dentro de la vagina y que el himen es una tela rígida que cubre toda la vagina, el cual se rajará, emanando chorros de sangre.
Cuando les pregunto ¿cómo describirías en una palabra tu vagina?, muchas responden: “Cerrada, frustrada, fea, traumada, asustada”, etc.
Esta falta de conexión con la pelvis y con el área genital en general, genera una desintegración de esta zona con el resto del esquema corporal, pudiendo producir algunas disfunciones sexuales como Anorgasmia o dificultad para experimentar el orgasmo, pues nunca han explorado sus zonas de placer, no saben dónde están ubicadas y menos aun cómo estimularlas y en el caso del Vaginismo (contracción involuntaria de los músculos de la vagina, frente al intento de penetración vaginal), no hay control voluntario de la musculatura vaginal para lograr relajar y abrir la vagina, para lograr un examen ginecológico, insertar un dedo, tampón o pene.
Cuando iniciamos los tratamientos, tenemos que recurrir a varias estrategias terapéuticas, para volver a integrar esta área al resto del cuerpo. Las pacientes de Centro Miintimidad se van con tareas para la casa, que consisten en estudiar la anatomía de los genitales femeninos, mirarse con un espejo y reconocerlos en su cuerpo, para luego incorporar a la pareja (si la tiene) en este aprendizaje.
Es increíble cómo la falta de información, la educación restrictiva y los mitos construyen pensamientos erróneos y miedos que generan grandes dificultades para lograr disfrutar de una sexualidad satisfactoria.
Por favor señoras y señoritas, agarren un espejo y miren sus genitales, exploren las diferentes estructuras y conéctense con ellas.
Como dice Callista Wilson: «Todos nacemos de una vagina, entonces, ¿cómo es que no sabemos más de ella?”.
Odette Freundlich
Directora del Centro Miintimidad
Kinesióloga especialista en sexualidad y disfunciones del suelo pelviano
contacto@miintimidad.cl
www.miintimidad.cl
Fuente: emol
